Lo que diferencia a unos Planes de Autoprotección de otros

Actualmente, y siempre según mi criterio, los planes de autoprotección buscan más el cumplimiento formal por parte de las empresas y organismos “por cubrir el expediente”, que la validez práctica de los mismos en caso de que se produzca una emergencia, supongo que será por aquella creencia tan extendida de que los sucesos existen, porque los vemos en los medios de comunicación, pero a nosotros eso no nos va a ocurrir. Pero como siempre digo basándome en las estadísticas preventivas, si no estás preparado adecuadamente (y no solo formalmente), cuanto más tiempo pase sin que te suceda una emergencia, menos falta para que esta ocurra.

A que me refiero con todo esto, pues a que la mayor parte de los planes de autoprotección que se están realizando, o son de “corta y pega” o se basan en rellenar casillas en tablas prediseñadas para todo tipo de establecimientos y en inventariar o hacer una relación de los medios  existentes en un edificio o instalación. A veces incluso esta información, es una transcripción literal del contenido de los medios que aparece en el proyecto de obra de cuando se construyo el edificio, sin considerar alteraciones o modificaciones en los mismos a través de los años.

Del mismo modo, a la hora de formar o establecer los equipos de intervención se busca más el “se hará” “se avisara” “se establecerá” que el “como” “donde” “quien” y también si no se hacen adecuadamente y no se explica a la gente la razón de los ejercicios, los simulacros acaban siendo un incordio que provoca más rechazo que aceptación.

Esto que quiere decir, pues que los planes hoy en día estar, están e incluso en algunos casos se llegan a implantar, pero dudo (y a los últimos sucesos me remito) que en caso de emergencia todo esto sirve de poco si no existe una voluntad consciente del problema.

Entre hacerlo profesionalmente adecuado para que sea efectivo en caso de emergencia o hacerlo para cubrir el expediente (y esto va para los profesionales encargados de realizarlos) el esfuerzo (tiempo, coste y medios) es similar y la única excepción es la capacidad técnica y profesionalidad del que lo haga, que será al fin y al cabo el que marque la diferencia entre ambos.

Todos los capítulos del plan de autoprotección son importantes, lo que pasa es que si la autoprotección la estandarizamos, creo que esta no vale de mucho, al menos de manera práctica, aunque estemos cumpliendo una obligación legislativa.

¿Pero realmente estamos cumpliendo con la normativa al realizar los planes así? Pues yo creo que no, o por lo menos no cumplimos con su espíritu. La NBA  incide no solo en las medidas existentes y las actuaciones ante situaciones de emergencia (texto original del RD 393/2007 que aprueba la Norma Básica de Autoprotección), sino también y con carácter previo en el análisis y evaluación de los riesgos.

Pues aquí es a donde quería yo llegar.

¿Cuantos planes de autoprotección analizan y evalúan lo que se describe e inventaría en el mismo y no son un mero inventario? Para que quiero saber si tengo inventariadas tres salidas de edificio, si no se la ocupación prevista hacia las mismas para saber si son adecuadas o no.  Si no analizo el problema que me puede dar una manguera de agua al lado de un cuadro eléctrico la puedo armar gorda. Si la única salida de la planta sótano  es a través de una puerta que está en el laboratorio de productos químicos y tengo que evacuar a los ocupantes de la planta , pues chungo…… pero debo saberlo y buscar alternativas.

Mi solución rápida para valorar en principio el tipo de plan de autoprotección que tengo entre las manos es la siguiente:

Cuando tengo que revisar un plan no realizado por mi empresa, lo primero que hago es irme directamente a dos puntos clave para saber si el contenido del mismo es conforme con mis criterios profesionales y puedo considerar el plan como fiable técnicamente.

1)      Compruebo la identificación, análisis y evaluación de los riesgos descritos en el Capítulo 3 del plan de autoprotección, ósea se han identificado  todos los locales de riesgo especial, los riesgos propios de la actividad y los riesgos externos y que métodos se han empleado para su evaluación.

2)      Este punto es muy importante y es ignorado en la mayoría de los planes. Capítulo 4.2 Las medidas y los medios, humanos y materiales disponibles en aplicación de disposiciones específicas en materia de seguridad. Es decir,  se ha realizado una evaluación de los medios en relación a la normativa existente, cumplen las salidas de planta y edificio con lo dispuesto en el CTE, está compartimentado el edificio en sectores de incendio según lo especificado en el CTE, se ha realizado el cálculo de ocupación correctamente, se ha evaluado la capacidad de evacuación de las escaleras conforme a la normativa, son los medios de extinción los adecuados para cada lugar, se han descrito inconformidades y buscado alternativas para solucionarlas, existe personal suficiente en los equipos de intervención para actuar eficazmente en caso necesario, etc., etc.

Si todo está evaluado como ADECUADO o INADECUADO, pues entonces empiezo a pensar que el plan es fiable y por lo tanto correcto para empezar a organizar su implantación y hacerlo verdaderamente efectivo para que cumpla la misión para la que ha sido realizado que no es otra que estar preparados en caso de emergencia, lo demás considero que son papeles.

 

 

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