Diferencia entre AFORO y OCUPACIÓN

Criterios para aplicar en la desescalada del COVID-19

Tras la aparición del COVID-19 y con motivo de las limitaciones impuestas a los establecimientos para su reapertura, surgen numerosas dudas sobre la interpretación del concepto  “aforo” y su vinculación con la palabra “ocupación” que aparece en los estudios de seguridad, planes de emergencia o planes de autoprotección. Este concepto de ocupación se utiliza cuando se calcula el número de personas que se contabilizan en una planta, sector o edificio en la redacción de dichos planes.

Vamos a intentar aclararlo indicando primero lo que dice la normativa al respecto y, posteriormente, utilizando un lenguaje más comprensible para las personas no habituadas a los términos técnicos utilizados en la misma, explicando ambos conceptos siempre, claro está, dentro de nuestra particular visión sobre los mismos.

Según la Real Academia Española “aforo es el número máximo autorizado de personas que puede admitir un recinto destinado a espectáculos u otros actos públicos” y “ocupación  es la acción y efecto de ocupar”

El Código Técnico de la Edificación (CTE) en su Documento Básico SI (Seguridad en caso de Incendio) aprobado por el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, es la herramienta que sirve para establecer las medidas contra incendios que deben reunir actualmente los edificios que se construyan, reformen o cambien de uso. Esta norma detalla en sus comentarios, aclaraciones y criterios de aplicación lo siguiente:

Determinación del aforo y ocupación conforme a CTE

El aforo no es una característica de un proyecto (no se menciona en el DB SI) sino una autorización administrativa que normalmente concede un Ayuntamiento. Su determinación para un establecimiento o recinto existente en el que no tiene lugar ninguna intervención que obligue a la aplicación preceptiva del DB SI (es decir, una ampliación, una reforma o un cambio de uso; ver artículo 2.3 y Anejo III Terminología del CTE Parte I) debe llevarse a cabo como establezca el Ayuntamiento correspondiente.

Es decir que, si construimos un edificio, lo reformamos o cambiamos de uso, tenemos que cumplir las condiciones de seguridad contra incendios que vienen reflejadas en el CTE,  y entre ellas el cálculo de ocupación correspondiente de los distintos sectores de incendio, así como la capacidad de sus recorridos de evacuación (puertas, pasillos, salidas, etc.) para desalojar dicha ocupación en caso de incendio.

Para establecer la ocupación del establecimiento se utilizan los parámetros establecidos en la tabla 2.1: Densidades de ocupación de dicha normativa. Como se ha mencionado anteriormente el CTE es la referencia adecuada utilizada para establecer criterios de seguridad contra incendios en los diferentes estudios y planes de emergencia o autoprotección que se realizan.

Sin embargo el aforo es una autorización que concede un ayuntamiento para una actividad determinada en un establecimiento, teniendo en cuenta para ello los conceptos que el propio ayuntamiento establezca.

¿Que es lo que realmente sucede?

Pues que los distintos ayuntamientos, al conceder una licencia municipal o establecer el aforo de un establecimiento, en general carecen de herramientas propias para estimar el aforo de un local bajo las premisas que ellos consideren oportunas (nunca deberán ser menos exigentes en cuanto ocupación que las del estudio de seguridad) y habitualmente por ello utilizan los parámetros  de la mencionada tabla del CTE, diseñada para establecer criterios de seguridad es caso de incendio.

Consideramos, por ello, que sería conveniente la realización de un Plan de Contingencias que estudie la ocupación de cada local en función de las nuevas exigencias impuestas por el COVID-19, dado que los criterios descritos anteriormente no resultan válidos para establecer los aforos de los locales de cara a las exigencias de las distintas fases de la desescalada. Dicho Plan de Contingencias deberá contemplar además el resto de medidas necesarias a implantar.

Por ejemplo:

Vamos a considerar un local de pública concurrencia en el que se celebre un concierto que tenga  establecida la ocupación del local de acuerdo al CTE, (y en la mayoría de los casos también el aforo):

La asistencia de espectadores de pie se contabiliza como 0,25 espectadores por metro cuadrado (lo que significa que en un metro cuadrado podría haber 4 personas); en la barra 1 persona por metro cuadrado y en zonas de sillas (sin asientos definidos en proyecto) 0,5 personas por metro cuadrado (lo que significa que en un metro cuadrado podría haber 2 personas).

Local  cerrado 1.000 m²

400 m² para espectadores de pie: 1.600 personas

200 m² para espectadores sentados: 400 personas

50 m²  zona barra: 50 personas

150 m² escenario, camerinos: 15 personas

150 m² aseos, zonas comunes, etc.: 15 personas

50 m² almacenes de ocupación ocasional o alternativa: 0 personas

TOTAL: 2.080 personas

Si aplicamos a este local los requisitos establecidos para la reapertura de establecimientos al 50% del aforo establecida por el Gobierno obtenemos:

Que en 400 m² vamos a tener 800 personas; que en 200 m² vamos a tener a 200 espectadores sentados y en 50 m² de barra vamos a tener a 25 personas.

Por lo tanto, no se va a cumplir prácticamente ninguna de las medidas impuestas por el Ministerio de Sanidad en cuanto a distanciamiento o separación entre las personas a efecto de evitar el contagio de la población para reducir la contaminación por el virus.

Habría que hacer un estudio puntual de las particularidades de cada establecimiento para determinar el aforo según las exigencias de distanciamiento impuestas por el Gobierno ante la Pandemia.

Autor: Raimundo Gómez Blanco

 

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